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Pintxos de morcilla y huevo de codorniz

23 de enero de 2015

Pintxos de morcilla y huevo de codorniz 2

Ya sé que me había prometido una cuesta de enero ligera y sana, pero es que tenía en la nevera una morcilla de Burgos, de Villarcayo –el pueblo de mi padre– por más señas. Probablemente la mejor morcilla del mundo. Oro marrón. El Santo Grial del morcillismo. Yo qué sé, llamadla X. Así que hacemos un paréntesis y luego volvemos al paraíso vegetal. Si os parece…

Ingredientes para una docena de pintxos:

–Una morcilla de Burgos.

–Una docena de huevos de codorniz.

–Una barra de pan.

–Una pizca de sal, unas hojitas de romero y unos kikos. Sencillo.

Al pintxo:

Retiramos la piel de la morcilla y la desmenuzamos con un tenedor. Si está dura por la espera en el frigorífico la podemos meter diez segundos en el microondas para ablandarla –ya sin piel, ojo, que no estamos en Fallas–.

Cortamos unas rebanadas de pan, ponemos morcilla encima y le damos forma como de volcán. Las ponemos ePintxos de morcilla y huevos de codorniz 1n una bandeja de horno y las metemos en el mismo, precalentado a 180 grados, entre cinco y diez minutos.

Las sacamos y colocamos el huevo de codorniz con mucho cuidado: Hacemos un corte en la cáscara con un cuchillo, lo abrimos y lo echamos en un vaso pequeño, y de ahí con ayuda de una cucharilla, directo al cráter de morcilla, solo la yema y la cantidad suficiente de clara sin que rebose.

Una vez tenemos la docena lista, vuelta al horno otros cinco minutos más o menos. En cuanto veamos por el ventanuco achinando los ojos que ha cuajado la clara apagamos y sacamos los pintxos. Espolvoreamos unas escamas de sal, una pizca de romero recién picado y unos kikos machacados para que cruja y listo…

Ojo, hay que comerlo con una servilleta cerca porque la yema se rompe al morder y es una deliciosa guarrería.

Un tinto y un poco de charla para terminar.

Pintxando:

Creo que ya he dado cuenta alguna vez por aquí de mi debilidad por Tulsa. Es una historia corta. Su disco ‘Solo me has rozado’ me pilló en un momento raro de la vida y me flagelé con él una y otra vez durante meses. Fin. El caso es que esta semana he escuchado el adelanto de su nuevo trabajo, después de cinco años de espera. Se llama ‘La calma chicha’ y servirá de banda sonora a la nueva película de Jonás Trueba, ‘Los exiliados románticos’. Por lo poco que he oído y he leído, parece que se alejan de ese sonido de country polvoriento y triste y vuelan hacia un pop más otoñal con toques electrónicos. Eso sí, la voz intensa y trágica de Miren Iza y esa aparente sencillez para hacer canciones eternas parecen intactas.

El primer clip, facturado también por Jonás Trueba, se llama ‘Oda al amor efímero’. Mola.

 

 

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