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Albóndigas de pollo con tomate

12 de diciembre de 2014

Albóndigas de pollo con tomate 1

Con eso de que el verano se ha ido estirando y estirando hasta diciembre en las islas aún no había inaugurado la temporada de albóndigas. Y mira que me gustan. Es un plato de esos para disfrutar calentito cuando el viento silba fuera y las gotas de lluvia llaman a la ventana. Así que con estos últimos días de vendaval me he animado. Son unas albóndigas bastante clásicas, pero de pollo, por cambiar.

Avío para cuatro personas:

–800 gramos de carne de pollo molida.

–Para aliñarla: Una cebolleta, un pimiento asado, una cucharada de pimentón, otra de ají en polvo (o unas gotas de tabasco), sal, pimienta y unas hojitas de romero.

–Dos huevos.

–Harina.

–Para la salsa: Un bote de tomate triturado (para hacerlo más sencillo), una cebolla, un pimiento verde, un diente de ajo, salsa de soja y una copita de brandy.

Al lío:

A mí me gusta dejar la carne preparada la víspera, para que todo vaya macerando y cogiendo sabor. Así que la noche antes, en cinco minutos, picamos la cebolleta y el pimiento asado y lo mezclamos con la carne de pollo y con las especias, el pimentón, el ají, la sal, la pimienta y el romero. Lo ponemos en un bol tapado con film transparente y a la nevera. También se puede hacer unas horas antes, por la mañana temprano.

Cuando nos vayamos a poner a hacer las albóndigas sacamos la carne que teníamos macerando en la nevera y la mezclamos bien con los dos huevos batidos. Entonces vamos cogiendo pelotitas de carne, dándoles forma con las manos o con dos cucharas (que es como a mí me mola), pasándolas por harina y friéndolas a fuego medio. Solo hay que dorarlas, que luego se terminarán de hacer por dentro en la salsa.Albóndigas de pollo con tomate 2

Vamos con la salsa: picamos bien la cebolla, el pimiento y los ajos y los rehogamos en tres cucharadas de aceite y con un pellizco de sal. Cuando la cebolla esté translúcida añadimos un chorrito de salsa de soja y media copita de brandy. Dejamos que se evapore el alcohol y echamos el bote de tomate triturado. Hay quien le pone un pellizco de azucar para obtener un sabor más redondo, pero a mí me gusta la salsa de tomate con un punto de acidez. Allá cada cual.

Cocinamos la salsa hasta que cambie completamente de color y se ponga de un rojo más intenso y brillante, una media hora. Probamos y cuando esté a nuestro gusto la retiramos del fuego y metemos la batidora para dejarla algo más fina (yo lo hago por los niños porque a mí me gusta con tropezones).

Ya solo tenemos que meter las albóndigas en la salsa y ponerlo al fuego otro rato hasta que la salsa penetre y haga suyas las albóndigas.

Servimos bien caliente, que hay que animar el cuerpo y el espíritu, con unas gotas de tabasco para el que le guste el picante y un vasito de tinto para los adultos.

Y la música:

Uno de los discos que más estoy escuchando en las últimas semanas es el primero en solitario de Lichis, ‘Modo avión’. Yo esperaba algo más parecido al sonido cañí de La Cabra Mecánica, pero suena a rock clásico, blues e incluso country, como en este ‘Horas de vuelo’. Eso sí, mantiene toda su intensidad en las letras. Me ha gustado mucho:

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