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Macarrones al salmón

26 de mayo de 2014

macarrones al salmón

Regreso de dos semanas de vacaciones y, al parecer, todo sigue igual. Soy consciente de que ha habido unas elecciones europeas y una final madrileña de Champions de las que todo el mundo habla, pero me refiero a que el planeta sigue girando en la misma dirección y a la misma velocidad, por ejemplo, y a que la casa, las plantas y el gato siguen en su sitio. Como la cocina tampoco ha cambiado de lugar ni la gastronomía holandesa, o como se llame eso, ha logrado dar un giro definitivo a mis gustos, voy a hacer unos macarrones para olvidar que hoy vuelvo al tajo.

Ingredientes para cuatro personas:

–Macarrones, lógico, a unos 100 gramos por barba.

–Un bloque de unos 150-200 gramos de salmón marinado, según la receta publicada aquí hace ya tiempo: flop.

–Tres o cuatro tomates, una cebolleta, un par de dientes de ajo.

–Aceite de oliva virgen, sal, unas semillas de sésamo y unas hojitas de yerbabuena o albahaca.

Procedamos:

Ponemos abundante agua con un puñadito de sal a cocer y cuando empiece a hervir echamos la pasta, que hervimos a fuego vivo el tiempo que marque el paquete para que quede al dente.

Mientras, picamos el ajo y la cebolleta y los rehogamos a fuego suave con un pellizco de sal.

Escaldamos, pelamos y quitamos las semillas de los tomates, que también picamos en dados. El salmón lo cortamos en tiras y lo reservamos.

Cuando la cebolleta esté pochada añadimos el tomate y unas cuantas tiras de salmón. Las que hayan quedado más feas, porque desaparecerán pero aportarán sabor. Sofreímos unos minutos más hasta que el tomate empiece a deshacerse, pero no del todo.

Entonces añadimos la pasta ya cocida y colada y el resto del salmón, la salteamos un poco con el tomate y la cebolla y ya la podemos servir, eso sí, amadiendo un chorro generoso de aceite de oliva virgen y, si nos gustan, unas semillas de sésamo y unas hojitas de albahaca o yerbabuena. A la mesa rápido que se enfría, con un buen vino o una cervecita. A comer…

Perdón por la melancolía:

Supongo que sí, que tener un trabajo al que volver tal y como está el mundo me convierte en una persona afortunada, así que pido perdón por la melancolía. Esta canción, ‘Jesus, etc’ de Wilco, me hace entrar o salir o arroparme, no lo sé bien, en ese estado… así que es perfecta para el momento. Me encanta que Jeff Tweedy me cante con su voz amarga eso de ‘Tenías razón sobre las estrellas, cada una es un sol que se pone’…

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3 comentarios leave one →
  1. 26 de mayo de 2014 12:50

    Melancolía: extraña dolencia del alma que agujerea al cuerpo; de sabor agridulce. Un poeta le otorgó un pico voraz y dolorosamente tierno. Otro poeta la llamó rosa del aliento y damisela soledad. Para el sujeto desprevenido, la melancolía puede ser -en definitiva suena así y origina confusiones varias- un dulce tentador. Ingerir en grandes proporciones puede ocasionar trastornos serios en los recuerdos y desequilibrar la dieta de vida de cada jornada. Es improbable que un animal sentipensante pueda existir sin haber paladeado alguna vez un poco de melancolía.

    Rosa Elvira Peláez.

    Mira que la Rosita Pelaéz tiene razón en su particular forma de sentir la melancolía, así que agrégale a tu día una buena dosis de cacao para quitar ese sabor agridulce, no hay nada que se le resista a un buen sorbo de chocolate caliente sentado en la orilla de un ventanal divagando entre los recuerdos… Y agrégale un soundtrack de esos buenazos que sueles tener… Que rica receta la de los macarrones la prepararé esta semana en casa!!!

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