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Yo disparé a Bob Marley

2 de enero de 2013
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Bob Marley en Ibiza

Bob Marley desciende del avión en el aeropuerto de Ibiza y se protege del sol con un sombrero cónico. Llega en vaqueros, con una camisa entallada, una chaquetilla puesta y otra sobre el hombro y una guitarra en su funda en la mano. En la pista le esperan dos periodistas: Àngel Casas y Carlos Tena. «Hello Robert, nice to see you, welcome to Spain» le dicen, él responde «rastafari» y se muestra contento de estar en la isla. Sonríe, pero tiene cara de cansado, o de colgado. Detrás bajan dos Wailers con un balón de fútbol, que preceden a un séquito con gorros de lana tricolor, túnicas vaporosas y gafas oscuras. «¿Cuánta gente viene contigo?», le preguntan: «19», contesta con seguridad.

En el documental que emitió el programa de TVE ‘Popgrama’ tras el concierto de Bob Marley en la isla, el 28 de junio de 1978 –el primero que dio en España, en la gira de ‘Kaya’– se ve a un fotógrafo inmortalizando esa extraña escena. Rodea a la estrella jamaicana disparando su cámara una y otra vez. Ese fotógrafo es Francesc Fàbregas, uno de los pioneros del fotoperiodismo musical en España, que en los últimos años ha buceado en su archivo en busca de esas imágenes. Primero para la publicación de su libro ‘Música pels ulls’, publicado hace unos meses por el servicio de ediciones del Ayuntamiento de Barcelona, y luego por interés personal, porque asegura que aquel concierto le marcó. Como marcó a una generación de jóvenes ibicencos, que lo han convertido en un suceso casi mítico.

«Cuando me preguntan por mis conciertos favoritos siempre coloco el de Bob Marley», dice Fàbregas, que ha fotografiado a prácticamente todas las grandes estrellas del rock, primero para la revista Vibraciones y después en sus descendientes: Rock Espezial y Rockdelux, de la que fue el primer jefe de fotografía. «Sigue siendo importante para mí porque no pasa de moda. Su música y su mensaje siguen estando vigentes y siguen siendo coherentes –continúa–. El legado de Marley es bestial y yo tuve la suerte de poder acompañar a Àngel Casas en la grabación de su programa y hacerle un retrato a un metro. Es una foto única». Esa foto fue portada de Vibraciones y se ha reproducido en miles de medios. Se ve a un Marley delgado pero que aún no muestra el deterioro que le provocó luego el cáncer. Le fue diagnosticado en 1977, un año antes de su visita a Ibiza, y le mató en 1981.

Fàbregas estaba en la recepción en el aeropuerto, fue detrás del autobús que llevó a la ‘corte’ Marley hasta una casa payesa para descansar. Estuvo presente en la entrevista y después en el ensayo en la desaparecida plaza de toros de Ibiza. Pero lo que mejor recuerda es el concierto: «Fue algo muy especial, porque había venido como fotógrafo, pero también como fan. Marley te invadía. Te hipnotizaba. Te lo quedabas mirando y flipabas. Siempre comparo su manera de estar en el escenario con la de un bailarín contemporáneo. Con un ritmo y una cadencia únicas». Lo cuenta con ilusión el hombre que en abril de 1981 fue el único fotógrafo en el primer concierto de Bruce Springsteen en Barcelona, en la Monumental, contratado por CBS.

«Recuerdo el encuentro con Marley como un impacto emocional. El impacto de tener a un personaje importante en todo el mundo tan cerca. En la recepción estaba expectante. Me preocupaba esas cosas que te pasan por la cabeza cuando estás ante una oportunidad única e irrepetible: ‘¿he puesto carrete? ¿funcionará bien?’. Y sí. Todo funcionó», rememora el fotógrafo, que también recuerda la casa llena de gente y el autobús en el que viajó Marley con su séquito: «Me hubiera gustado estar dentro de la casa y de ese autobús», dice con un punto de nostalgia.

Una de las fotografías que Fàbregas tomó en el aeropuerto formó parte de una exposición itinerante con imágenes de estrellas del rock que recorrió diversos lugares, entre ellos Formentera, y después del libro: «Fue un trabajo complicado, pero tuve varios meses para ir descubriendo material inédito –afirma el fotógrafo–. Entré en el archivo de Rockdelux para recuperar negativos…». «Tuve suerte de estar en una revista pionera y ecléctica. Hice de todo, rock, pop, flamenco, jazz… menos clásica», admite.

(Este artículo es un extracto del reportaje publicado en Diario de Ibiza y que enlazo aquí)

Carlos Tena escribió en un artículo que recordaba la entrevista a Bob Marley en Ibiza como «un diálogo de besugos». La entrevista y el concierto, que comienza con ‘No woman, no cry’, pueden verse en la página web de RTVE y cualquiera puede comprobar que Tena tiene razón. Ni los periodistas entienden a Marley ni Marley les entiende a ellos. El jamaicano habla del atentado que había sufrido, de la religión, de Haile Selassie o de la hierba: «Hay mucha gente que bebe y beber no te ayuda a meditar, solo te hace miserable. La hierba te hace sereno, puedes meditar y ser alguien», dice con la mirada perdida y las palabras escurriéndose entre sus labios.

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