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La leyenda de los huevos fritos y el agua del mar de Nochebuena

27 de diciembre de 2012

Nochebuena de mercado 1

Todos tenemos un tío, un primo, un cuñado o un amigo que tiene a su vez un tío, un primo, un cuñado o un amigo que siempre cena huevos fritos con patatas en Nochebuena, porque es lo que más le gusta y punto. Esto es una leyenda urbana. Esa noche todo el mundo intenta atiborrarse lo más posible dentro de sus posibilidades, desde el caviar iraní al turrón de corcho (llamado de coco).

Esta Nochebuena decidí poner la leyenda en práctica, pero ya que iban a ser huevos fritos con patatas, que fueran unos buenos huevos y unas buenas patatas, y además busqué algo para hacerles compañía. Una cena de mercado, porque comprando producto local y en el comercio local se evita especulación y contaminación y se crea riqueza y empleo en el entorno.

A las 9 el mercado estaba ya en plena ebullición. No llevaba un objetivo fijo. Eché un ojo y -dentro de mis posibilidades, claro- me llevé lo que me apeteció más en ese momento.

Los ingredientes:

-Los huevos me los facilitó mi compañero Paco Murillo de las gallinas de sus suegros, María Costa y Paco Manzano, y se lo agradezco de todo corazón, sobre todo después de mojar el pan en la yema.

-La patata roja ibicenca y el resto de verduras son del mercado de Ibiza.

-Gamba roja ibicenca, langostinos de las islas, cuatro cigalas arroceras que se le habían quedado huérfanas a la pescadera y unas almejas gallegas, por aquello del toque exótico. Un poco de cada, que no hay que volverse loco.

-La pescadera me convenció de que los langostinos eran frescos tocándoles con el dedo. Empezaron a mover las patitas a toda velocidad en un intento de huida desesperado. Luego en casa quise colocarlos en una bandeja para hacerles una foto, pero cada vez que cogía uno me arreaba un coletazo, así que les dejé posar a su rollo. Tampoco tenía por qué torturarlos.

-Usé aceite de oliva virgen extra de la pequeña almazara de Joan Benet, de Benimussa, una zona del interior de Ibiza muy desconocida y de increíble belleza, al lado de casa; sal líquida de las salinas de Formentera, y mermelada de guindilla ardiente y jalea de membrillo de Ibiza la dulce, que fabrica de forma artesanal Inma y vende en el mercadillo de Sant Joan en un precioso puesto donde las avispas siempre intentan probar gratis el género.

-A la hora de comer pensé en que los aguerridos langostinos necesitaban un poco de justicia poética, así que cuando acabé la brécol hervida me puse el bañador y me fui a la costa a coger agua de mar para cocerlos. Fui a Cala Bassa, una playita deliciosa en invierno. La tarde era luminosa. En una roca dos cormoranes contemplaban el banco de niebla que se acercaba por Conejera. El agua estaba transparente. Me metí y llené dos garrafas. Helada.

Las recetas:

-Cocí los langostinos en el agua de Cala Bassa. Sencillo. La llevé a ebullición, eché los bichos y conté cuatro minutos. Los serví con una vinagreta de tomate, mi preferida.

-Las cuatro gambas rojas y las cuatro cigalas huérfanas las confité en aceite de oliva virgen extra con dos dientes de ajo y el fuego al mínimo. Otros cuatro minutos. Las gambas las monté en un puré de patata con sal líquida y perejil de mi cosecha macetera.

-Las almejas eran el toque exótico, así que las hice con sake y ají amarillo. Rehogué media cebolleta y medio tomate finísimos, le puse un chorro de sake y cuando se evaporó el alcohol otro chorro de agua de mar. Luego las almejas y media cucharadita de ají molido. Se abrieron todas y se lo agradecí con un poco de cebollino picado de mi maceta.

-Freí los huevos y las patatas en aceite de oliva virgen extra y los serví acompañados de unos pequeños bloques de foie a la plancha vuelta y vuelta, media cebolleta caramelizada, la mermelada de guindilla y la jalea de membrillo.

Las músicas:

No sé si me vais a creer, pero la banda sonora de una tarde de encierro en la cocina fueron los Pistones, Radio Futura, La Granja y Parálisis Permanente. Por cierto, Eduardo Benavente está hoy más en forma que cuando estaba vivo.

Las fotos en las que aparezco son de @veroxs

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One Comment leave one →
  1. Javi permalink
    16 de diciembre de 2015 23:55

    De leyenda urbana nada. Mi padre todas las Nochebuenas cena huevos fritos con patatas y pimientos rojos. Verídico.
    Y yo voy a empezar a cenar cualquier cosa que cene cualquier día normal, porque con los sablazos que pegan en esta época por casi cualquier comida especial, no sale muy a cuenta. Mejor comprar el marisquito en otra época, que te lo vas a comer igual de agusto y vas a pagar tres veces menos que ahora.

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