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Coliflor gratinada con nueces y pasas

10 de diciembre de 2012

coliflor con nueces y pasas

Ya sé que la coliflor tiene muchos detractores, pero también despierta pasiones (quizás me he pasado). Siempre pienso que la mayoría de esos enemigos acérrimos lo son porque la han probado poco o se han dejado guiar por ese olor como antiguo que deja en la casa al cocerla. Una coliflor bien cocida, ni muy dura ni muy blanda, con un chorrito de aceite y un pellizco de sal es una delicia, pero habrá que darle alguna vuelta…

Ingredientes para cuatro o cinco personas, según tamaño (de la coliflor y de las personas):

–Una coliflor, dos o tres patatas blancas y un par de zanahorias.

–Nueces y pasas.

–Queso parmesano o grana-padano, o mahonés rallado (al gusto).

–Sal y pimienta negra.

–Para la bechamel: Harina, leche, mantequilla y sal.

Receta:

Escogemos una coliflor fresca y bonita, la lavamos bien y sacamos las flores como pequeños arbolitos con mucho cuidado y la ayuda de un cuchillo. Pelamos también las patatas, las lavamos y las cortamos en dos o tres trozos grandes y repetimos el proceso con las zanahorias.

Ponemos la olla al fuego con agua, sal y un rayo de aceite de oliva y cuando empiece a hervir echamos las hortalizas. A los quince minutos probamos la resistencia de las patatas con la punta del cuchillo y si están cocidas retiramos la olla del fuego, colamos y colocamos con estilo la pinya de col, como se llama en Ibiza, y compañía en una bandeja de horno. Le ponemos por encima unos trozos de nuez sin cáscara (parece lógico) y unas pasas, salpimentamos y reservamos.

Hacemos la bechamel en dos minutos: Una bellota de mantequilla en un cazo al fuego y cuando se deshaga le añadimos dos o tres cucharadas de harina. Batimos con las varillas, cocinamos un poco y echamos un vaso de leche despacito y sin dejar de menear hasta que tengamos una crema suave. Que reduzca un poco y ya está.

Cuando tengamos la bechamel regamos con ella la bandeja de hortalizas con ayuda de una cuchara, espolvoreamos el queso por encima y al horno precalentado a 180 grados hasta que el color tostado nos diga ‘cómeme’.

A veces me dan ganas de escuchar una canción que hace tiempo que no oigo, un disco que lleva años cubriéndose de polvo sin que lo haya movido más que para las sucesivas mudanzas. No sé por qué. Lo saco de la estantería, lo pongo y en cuanto suenan las primeras notas me vuelven a la cabeza lugares lejanos, momentos olvidados, personas que he ido perdiendo de vista… pero también luces, colores, olores, sonidos, sensaciones y emociones. Esta semana me ha pasado con ‘Judy is a punk’ y aún me parece mentira que puedan caber todas esas cosas en solo un minuto y 19 segundos de raca-raca…

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One Comment leave one →
  1. 1 de mayo de 2013 13:09

    Unlike dogs, pigs, and some other mammals, humans cannot taste water.
    They taste only the chemicals and impurities in the water.
    Shelly

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