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Dos (+1) historias de los Beatles

21 de junio de 2012

El primer soporte musical que recuerdo es una cinta de casete azul hiriente marca BASF con grabaciones de los Beatles acompañados por un canario. No se trata de una pieza de coleccionista. Mi padre, que era un musicómano loco, había grabado una recopilación de sus temas utilizando la vieja técnica de poner el casete grabador delante del reproductor -la revolucionaria doble pletina aún no se había inventado. Cuando el señor Felipe se entregaba a estas labores nos mandaba callar a todos y en casa se hacía un silencio polar. Poníamos la mesa a cámara lenta intentando que los cubiertos no chocaran con los platos, pero al canario no había forma de hacerle callar.

Años después del fallecimiento del pájaro sus trinos seguían acompañando a los de John, Paul, George y Ringo en aquella vieja casete que sonaba los sábados mientras desayunábamos migas de pan con chorizo y torreznos, las preferidas de mi padre, todos a una en la sartén.

Los Beatles pertenecen a esa parte indestructible de mí, así que nadie se extrañará si digo que la BSO del primer lote que me di con una chica fue ‘Rubber Soul’, mi disco fetiche.

He escuchado cientos de veces sus discos y he leído siempre con pasión los textos sobre los chicos de Liverpool que han caído en mis manos, pero en los últimos meses ha habido dos que me han sorprendido y hasta me han emocionado: ‘Baby’s in black’, de Arne Bellstorf (Sins Entido), y ‘El pequeño libro de los Beatles’, de Hervé Bourhis (Norma).

Los dos bucean en la historia de la banda, aunque con objetivos y enfoques muy diferentes. ‘Baby’s in black’ es una visión de los primeros Beatles, de aquellos casi niños que aprendieron los secretos de los escenarios en los peores tugurios de Hamburgo. Se centra en la historia de amor entre Stu Sutcliffe, el más guapo del grupo, y la mujer por la que abandonó sus veleidades musicales para centrarse en el arte, la fotógrafa alemana Astrid Kirchherr -inventora del peinado beatle. Habla también, claro, de la amistad adolescente con Klaus Voorman, que se mantuvo tras el éxito y la Beatlemanía -es el autor de la portada de ‘Revolver’ y con frecuencia acompañó a Lennon como bajista en su etapa Ono.

El alemán Bellstorf vuelca en formato de novela gráfica el resultado de sus conversaciones con la propia Kichherr, de un modo lineal y sencillo y con un dibujo casi naif que sirve de anestesia antes de inyectarnos la tragedia. Un libro lleno de romanticismo del bueno e imprescindible para bitélmanos.

Entre ellos seguro que se encuentra el dibujante francés Hervé Bourhis, autor de ‘El pequeño libro de los Beatles’, que además comparte generación con Bellstorf (ambos rozan la treintena). El libro es una muy bien documentada biografía del grupo y de cada uno de sus componentes, desde que se conocen como adolescentes hasta hoy (casi). Está lleno de fechas, datos, detalles, vidas que se cruzan, tickets de ida y vuelta entre el paraíso y el infierno… Todo ello mezclando dibujos de trazo enérgico con textos explicativos y pequeñas crónicas y críticas de las grabaciones y de cada uno de los singles y discos, que se hacen más socarronas y divertidas en la última parte, con las por momentos marcianas carreras individuales.

Una historia, sí, y sobre todo una historia de amor, porque el autor no oculta su pasión por los Beatles y explica sus filias y sus fobias en primera persona y en sus personajes: Los seis beatles: John, Paul, George, Ringo, Stu Suttcliffe y Pete Best, y también George Martin, Brian Epstein, Yoko, Linda, Cynthia, Julian y Sean, Dylan, Chapman…

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4 comentarios leave one →
  1. 21 de junio de 2012 9:54

    ¡Que susto! Cuando he leído lo de “los Beatles acompañados por un canario”, en un principio pensaba que te referías a Teddy Bautista.
    Y, oye, un artículo muy bonito. Los Beatles no es que sean un grupo, o nuestro grupo favorito. Son parte de uno mismo, como lo puedan ser el páncreas o los pulmones. Forman parte de uno, y punto.

    • 21 de junio de 2012 10:29

      Si me hubiera referido a Teddy Bautista ya habríamos muerto de cáncer de Beatles. Gracias

  2. Starman permalink
    21 de junio de 2012 14:29

    Fernando, ya tenemos otro nexo de unión: en mi primera cinta de los Beatles grabada al estilo de tu padre se oian de fondo los perros de Alejandro “Huellinas”. Por aquel entonces viviamos en una pequeña casa en la que creo que ahora vive Manolo Benitez, de Los Enemigos.

    • 21 de junio de 2012 14:46

      No sabía que los Beatles tuvieran una relación tan profunda con el mundo animal, pero me encanta

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