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Pollo al curry con espárragos y cacahuetes

17 de octubre de 2014

Pollo al curry con espárragos y cacahuetes 1

Mi hijo, que es un especialista en ir retirando de los platos con meticulosidad aquellas cosas que (dice que ) no le gustan, fue dejando en un lado esas “cosas raras” que le había puesto a esta receta, hasta que le informé de que eran cacahuetes y entonces se los comió todos del tirón con una sonrisa.

Ingredientes para cuatro personas:

–Cuatro muslos de pollo deshuesados o dos contramuslos.

–Un manojo de espárragos trigueros.

–Un puñado de cacahuetes, maní, panchitos… como los queráis llamar.

–Una cebolleta, una zanahoria y dos dientes de ajo.

–Dos cucharadas de curry y una de harina.

–Un vaso de vino blanco y otro de agua.

–Sal y aceite de oliva.

La receta:

Se puede hacer exactamente igual con cacahuetes crudos o fritos, pero ojo, si utilizáis estos últimos tened cuidado luego con la sal, porque os podéis pasar.

Pelamos y picamos la cebolleta y los ajos y los ponemos a sofreír a fuego suave. Mientras, lavamos el pollo, quitamos el exceso de grasa y lo cortamos en tiras pequeñas. También lavamos los espárragos, retiramos la parte dura del tallo y los troceamos. Los cacahuetes los picamos en cuatro, más o menos, no demasiado pequeños porque mola que se noten.Pollo al curry con espárragos y cacahuetes 2

Cuando la cebolleta se empieza a tostar, añadimos el pollo, lo doramos también y entonces echamos al wok o la cazuela los espárragos, los cacahuetes, las dos cucharadas de curry, un pellizco de sal (con cuidadín) y el vino blanco. Dejamos cocer una media hora, hasta que el pollo esté tierno. A media cocción probamos y rectificamos de sal. Echamos una cucharada de harina para que la salsa coja un poco de cuerpo y el vasito de agua, medio o entero según lo que necesite.

Alguno habrá echado de menos la zanahoria, pero es que a mí me gusta que quede bastante entera, así que la corto en tiras cuando el resto está cociendo y la añado a cinco minutos del final. Como habéis podido comprobar es un guiso de lo más sencillo.

Lo podemos poner en una bandejita, en plan oriental, y que cada cual se sirva.

Dando la nota:

Hay canciones que en cuanto empiezan a sonar no puedes evitar un subidón, ya sea de ánimo, de juventud o de rebeldía. ‘Rebel rebel’ es una de ellas, del ‘Diamond dogs’ de David Bowie. 1974, su época más macarra, más canalla y más drogata. El mejor Bowie, aunque todos sean buenos. Además el clip de la canción, con esa pinta de pirata fauvista y punk antes del punk, es una delicia ¿no?

Chili con carne

9 de octubre de 2014

Chili con carne-1

Vista así la foto puede parecer una guarrindongada, pero todo tiene una explicación. Hace unos días hice una comida en casa para unos cuantos amigos y este chili fue el plato principal. Y sale así, en su olla, porque de la olla se fue a unos sencillos pero cumplidores bols de plástico y fue degustado y deglutido en plan punk. Me parecía un poco raro sacar una ración y hacer unas fotos más artísticas. Así era como debía ser. Sí tengo que decir que no duró nada y la olla se quedó limpia en menos de lo que un directivo de Caja Madrid nos roba unos miles de euros.

Ingredientes para 15 personas:

(Si queréis hacer para más o para menos solo hay que multiplicar o dividir, no es tan difícil).

–2 kilos de carne de ternera picada.

–3 chiles o guindillas rojas frescas.

–6 tomates, dos cebollas, dos pimientos verdes y uno rojo y seis dientes de ajo.

–Una lata de tomate triturado de 800 gramos.

–Un vaso de vino tinto y medio de salsa de soja.

–Dos botes de alubias rojas o frijoles cocidos.

–Y las especias: Una cucharada sopera de pimentón, otra de ají amarillo molido, tomillo, romero, pimienta negra y blanca molidas.

–Sal y aceite de oliva.

Al chili:

Vamos con el sofrito: Picamos finas las dos cebollas y las ponemos a rehogar a fuego lento con cuatro o cinco cucharadas de aceite de oliva. Mientras, vamos picando también los chiles (muy finos y sin semillas), el ajo y los pimientos. Los rojos conviene pelarlos para no encontrar luego trocitos de piel en el guiso. Cuando la cebolla se ponga translúcida los añadimos, removemos y que siga rehogando.

Cuando el sofrito está bien blando añadimos la carne y movemos muy bien para que se deshaga por completo. Mientras se va dorando, siempre a fuego lento, pelamos, retiramos las semillas y picamos los tomates. Cuando toda la carne pierda el color rosa añadimos el tomate picado, le damos unas vueltas y cuando empiece a hacerse es el momento clave: echamos el vaso de vino tinto, el medio vaso de soja, y las especias: una cucharada de pimentón, otra de ají y unos pellizcos de tomillo, romero, y pimienta, además de la sal.

Dejamos que se vaya cocinando sin dejar de mover y cuando esté todo bien unido y se haya evaporado el alcohol, echamos la lata de tomate triturado.

Es el momento de la paciencia. Tiene que cocer unas dos horas. Si vemos que se queda muy seco podemos echar un par de vasitos de agua. Después de dos horas a fuego lento la carne tiene que estar bien tierna. Es el momento de probar y rectificar de sal si fuera necesario, aunque con las especias y la soja seguramente no slo será.

No lo he hecho muy picante porque con tanta gente siempre hay algún tiquismiquis que se queja, así que es mejor dejarlo suave y que los amantes del picante se echen luego unas gotas de tabasco o un poco de ají en pasta.

Cuando esté la carne tierna, añadimos las alubias o frijoles, lo que tengamos más a mano, y dejamos cocer otra media hora. Siempre removiendo bien para que no se pegue el guiso.

Cortamos unos trozos de pan, rellenamos los vasos de buen vino o cerveza fresca, según se tercie, y que vaya pasando la cola que hay que servirlo bien caliente.

Música de fondo:

Ayer vi el último capítulo de la primera temporada de ‘True detective’, que me dejó satisfecho pero con ganas de más, como el chili. Viendo la carátula de presentación de la serie no tuve dudas, el toque tex-mex y oscuro de la canción de The Handsome Family le iba como un traje a medida a este plato. Por cierto, Matthew McConaughey queda redimido a todos los efectos. Está espectacular.

 

Buñuelos de patata con salmón y alga nori

26 de septiembre de 2014

buñuelos de patata y salmón 1

En el último post me quejaba de que llovía en todas partes y no nos mandaban ni una nubecita solidaria a las islas (Pitiusas, en este caso)… Bien, después de tres días de diluvio solo puedo decir gracias y ponerme a cocinar, que lo de la previsión meteorológica se ve que no es lo mío (hay quien dice que lo de cocinar tampoco, en fin…).

El avío:

–Tres patatas ni grandes ni pequeñas.

–Tres huevos.

–Unos cien gramos de salmón fresco o ahumado.

–Media lámina de alga nori.

–Una cucharada de levadura.

–Sal y aceite de oliva.

–Mayonesa para mojar.

Al lío:

Con las tres patatas y los tres huevos que le he puesto da como para un regimiento (pequeño), porque cunde un montón, así que no os paséis.

Lavamos las patatas y las cocemos con piel, hasta que las podamos atravesar limpiamente con un cuchillo. Una vez cocidas las enfriamos, las pelamos y las machacamos con un tenedor o un aplastapatatas hasta obtener un puré espeso.

Picamos el salmón y el alga nori, que aumenta el sabor a mar, con ayuda de unas tijeras y lo echamos todo al puré y cuando esté bien removido añadimos los tres huevos batidos y volvemos a remover bien, hasta que quede como una crema. Probamos y añadimos un par de pellizcos de sal hasta que esté a nuestro gusto, también la cucharada de levadura y dejamos enfriar.

Ya solo queda freír los buñuelos. Echamos dos o tres dedos de aceite de oliva en una sartén pequeña o en un cazo y vamos friéndolos de cuatro en cuatro más o menos. El aceite tiene que estar bien caliente y los tenemos que dorar primero por un lado y luego por el otro hasta que cojan su forma redondeada.

Los sacamos y escurrimos muy bien en papel de cocina para que no queden muy aceitosos.

Los servimos con un poco de mayonesa o salsa tártara y un vasito de vino y olé.

El toque:

No es que ya me pueda morir tranquilo, que tampoco hay que exagerar, pero esta semana he tenido la fortuna de entrevistar a Kiko Veneno para Diario de Ibiza. He intentado que no fuese una entrevista de fan, pero os la cuelgo aquí y que cada uno juzgue: Entrevista a Kiko sin miedo.

Y para rematar una canción por la que siento debilidad desde la primera vez que la escuché, y ya han pasado 20 años. Aquí en directo en el festival Connexions 2013 de Barcelona, con Kiko acompañado por Cordes del Món. En ‘La casa cuartel’ Kiko hace un emocionante homenaje a sus padres, él un guardia civil y ella una payesa que solo quieren irse muy lejos, cogerse de la mano y salir corriendo:

Tapas de ensaladilla de tomate

19 de septiembre de 2014

Tapas de ensaladilla con tomate

Septiembre se me está haciendo tan largo que agosto me parece algo ocurrido hace muchos, muchos años en una galaxia muy, muy lejana… vamos, como si hubiera pasado las vacaciones navegando con Chubi en el Halcón Milenario. Y encima con este calor infernal… Dicen los hombres y mujeres del tiempo de la tele que en la Península llueve, pero en las islas nos estamos asando como pollos sin que se nos manden un par o tres de nubes cargadas de agua en plan solidario. Voy a hacer algo fresquito para comer a ver si aliviamos esto.

Ingredientes:

–Cuatro patatas y una zanahoria.

–Dos huevos.

–Cuatro tomates secos y un par de tomates naturales.

–Un puñadito de aceitunas rellenas de pimiento, o sin relleno, vamos.

–Unas rebanadas de pan de payés o de hogaza

–Mayonesa, sal, aceite de oliva virgen y un poco de cebollino.

Receta:

El único truco para hacer una ensaladilla de tomate es hacerla con tomates secos, porque queda más sabrosa y no se nos agua, que es el principal peligro.

Es muy sencillo: Ponemos a cocer por un lado las patatas y la zanahoria lavadas y con piel y por otro los huevos.

Cuando las patatas y la zanahoria estén cocidas las ponemos en agua fría las pelamos quemándonos solo un poquito las yemas de los dedos y las aplastamos con un tenedor o un aplastapatatas. No hace falta hacer un trabajo muy fino, que viene bien que luego se no te un poco la patata al comer.

Mezclamos el puré basto obtenido con los huevos duros, las aceitunas y los tomates secos todo muy bien picado y añadimos mayonesa hasta que quede a nuestro gusto. Lo suyo es ir añadiendo de dos en dos cucharadas y remover hasta que tenga la consistencia que más nos guste. Dejamos la ensaladilla enfriando en la nevera.

Para montar las tapas tostamos las rebanadas de pan en la tostadora y hacemos unos círculos con la ayuda de un molde de cocina y un trapito para no cortarnos. Ponemos encima de cada redondel de pan una cucharada de la ensaladilla de tomates secos y la rematamos con unas semillas de tomate natural, que le dan un toque fresco y gelatinoso, un chorrito de buen aceite de oliva virgen extra y un poco de cebollino. Unas cervezas bien frías y arreglado.

Sobrará ensaladilla, así que por la noche o mañana le podemos meter otro tiento. Nadie nos juzgará por ello.

Suena que alimenta:

Finalmente no podré acercarme a Madrid la próxima semana para ver el concierto de la gran Irma Thomas del festival Black is Back!, pero para los que no hayáis visto en directo a la reina del soul de Nueva Oleans es una oportunidad que no deberíais desaprovechar. El viernes, 26 de septiembre en la discoteca TClub a partir de las 20.30 horas. Os dejo con su actuación del año pasado para abrir boca:

 

Ternera con champis en salsa de mostaza dulce

12 de septiembre de 2014

Ternera con champis en salsa de mostaza dulce

Si hay por ahí algún seguidor habitual de este bloc a lo mejor se ha percatado de mi querencia por la mostaza en todas sus variedades. La mostaza dulce es una salsa que queda espectacular con las carnes y aquí la usaré para darle un toque oriental a una forma diferente de comerse un bistec de ternera. Me explico:

Ingredientes para dos personas:

–Dos bistecs de ternera tiernos del carnicero de confianza.

–Un puñado de champiñones medianos.

–Una cebolla y una zanahoria.

–Dos o tres cucharadas de mostaza dulce (si no tenéis mostaza dulce podéis mezclar dos cucharadas de mostaza de Dijon y una de miel y batir bien con el tenedor).

–Medio chupito de salsa de soja y unas hojitas de romero.

Receta:

En este plato lo importante es el punto de cocción de la carne, que no haremos desde el principio para que no se seque, sino que doraremos justo al final con el resto de ingredientes.

Hay que empezar por el principio: Picamos muy fina la cebolla y la sofreímos a fuego lento un buen rato, una media hora, casi hasta que caramelice, removiendo muy bien para que no se queme. Cuando esté bien tierna añadimos la zanahoria cortada en tiras planas y los champis enteros, o por la mitad si son muy grandes. Cocinamos hasta que pierdan todo el agua y si sobra mucho en el puchero, retiramos parte del caldo con un cacillo.

Cuando ya tengamos la zanahoria y los champis cocidos subimos el fuego a tope y añadimos la ternera cortada el tiras gruesas, que doramos con el resto de ingredientes, pero intentando que quede semicruda por dentro. Ya solo falta añadir la mostaza dulce, el medio chupito de salsa de soja y unas hojitas de romero y dejar reducir cinco minutos para que todo ligue.

Podemos servir acompañado por un vasito de arroz blanco y ya tenemos el menú completo. Que alguien abra unas birras.

Minutos musicales:

Todo el que haya pasado este verano en Ibiza sabe que la sensación musical de la temporada no ha sido precisamente David Jeta, sino estos gallegos que vinieron a tocar a las fiestas de Sant Agustí para hecernos saltar mientras nos robaban el corazón. Un chupito de Novedades Carminha:

Tartar de trucha y tomates secos

5 de septiembre de 2014

tartar de trucha con tomates secos

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…

 

Después de estos versos que Rubén Darío escribió pensando en mi síndrome postvacacional vamos a ver si hacemos algo para comer sencillo y ligero que nos redima de los excesos del ferragosto.

Ingredientes:

–Un buen filete de trucha asalmonada fresca (Se puede hacer exactamente igual con salmón).

–Una cebolleta.

–Unos tomates secos en aceite y tres o cuatro pepinillos.

–Unas hojitas de cilantro.

–Sal y zumo de lima o limón.

Receta:

Un cruce entre un tartar y un ceviche sencillo y fresco. El único secreto es hacerlo entre media hora y una hora antes de comerlo para que la trucha se cocine un poco con el ácido del limón.

Lavamos bien y secamos el filete de trucha. Retiramos la piel con un cuchillo y lo cortamos en daditos. Mezclamos el pescado en un bol con dos o tres tomates secos picados, media cebolleta, unos pepinillos y unas hojas de cilantro (opcional) a nuestro gusto. Aliñamos con un pellizco de sal, el zumo de medio limón o media lima y un par de cucharadas del aceite de los tomates secos. Mezclamos bien y guardamos al menos media hora en la nevera cubierto por film transparente.

Lo servimos montando algo sencillo y bonito con ayuda de un molde y unas hojas de cilantro y abrimos un vino blanco seco bien frío para acompañar. Listo.

Minutos musicales:

Estas vacaciones he hecho miles de kilómetros en coche, muchos de ellos dentro de un plan absurdo de frikiturismo, y para amenizar la carretera me grabé algunos discos de música variada con canciones que llevaban tiempo rondándome pero a las que nunca había dado muchas vueltas. Una de ellas fue esta de Javier de Torres, que además tiene el ambiente tristón que se tercia en este inicio de septiembre…

Pastel de merluza y mejillones

1 de agosto de 2014

pastel de merluza y mejillones 1

A punto de coger un barco para salir de vacaciones y después un montón de kilómetros de carretera por delante, así que hay que tomar impulso y comenzar con el estómago lleno tirando de despensa.

Ingredientes:

– Cuatro patatas y una zanahoria.

– Tres huevos.

– Un par de filetes de merluza.

– Una lata de mejillones.

– Un puñado de espinacas.

– Sal, mantequilla y un poco de mayonesa.

Vamos espabilando:

El único secreto que tiene este plato es el punto de cocción del pastel. Lo demás es coser y cantar.

Cocemos las patatas y las zanahorias con piel unos 25 minutos o media hora, hasta que estén blandas. Dejamos enfriar un poco, retiramos la piel y trituramos bien con un tenedor o un aplastapatatas, hasta que quede una masa. Picamos los filetes de merluza crudos y los mejillones de la lata. También las espinacas, muy finas, y lo añadimos todo a la masa de patata. Ya solo falta batir los huevos y sumarlos también. Probamos y añadimos sal al gusto. Si nos gusta podemos echar también un chorrito de salsa de soja y un poco de orégano picado.

Echamos la masa en un molde de horno untado de mantequilla. Yo le suelo poner al molde una lámina de papel de horno que asome por los lados para después facilitar el desmoldado. Calentamos el horno a 180 grados y colocamos el molde en otro mayor al baño maría entre 30 y 40 minutos, según el horno.Pastel de merluza y mejillones 2

La forma de asegurarnos de que el pastel está cocido es sacarlo y pincharlo con un cuchillo. Si sale muy húmedo es que aún le falta y si sale muy seco probablemente nos hemos pasado. Yo suelo probar a la media hora y siempre tengo que dejarlo unos minutos más, pero me gusta que el cuchillo salga un poco –solo un poco– húmedo para que pastel quede más esponjoso. Aunque así luego hay que ser más delicado a la hora de desmoldar, con la ayuda de una puntilla, cortar y servir.

Una vez cocido el pastel lo sacamos del horno, enfriamos y metemos en la nevera, que ahora en verano viene bien un plato fresco. Servimos ya frío con un poco de mayonesa. Yo le he puesto también un par de boquerones en vinagre, pero eso ya es por fardar…

Y una canción cometa:

Como decía al principio, me espera un largo viaje en los próximos días, así que me he estado grabando una banda sonora con un poco de todo, pero me ha dado por las versiones, tanto españolas como inglesas, francesas, italianas o brasileñas de canciones de todas las épocas. Y en esta alforja no podía faltar la maravilla que hizo Beck del clásico ochentero ‘Everybody’s gotta learn sometime’, de The Korgis, para la inolvidable película –a pesar del título– ‘Olvídate de mí’, de Michel Gondry. Es para mí una ‘canción cometa’, porque, como el Halley, me vuelve a la memoria cada cierto tiempo, tan pronto se aleja como la tengo girando unas semanas a mi alrededor, para luego volver a perderse en el espacio…

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